Secrets of the Image

Our Lady of Guadalupe

El Ángel


Truths of the Image
El Ángel es el mensajero.

Formando parte de la imagen, a los pies de la Virgen se encuentra un ángel extraño, con rostro de niño y una calvicie parcial que indica vejez. Sus alas no son las de una paloma, sino de un águila, con tres colores: verde azuloso, blanco amarillento o marfil, y, finalmente, rojo. Recibe el nombre de "Ángel de la Virgen de Guadalupe". Aunque para los españoles resulta extraño, para la mentalidad indígena es perfectamente coherente y está en armonía con todo lo demás.

Recordemos que el águila era el ave que podía volar más alto, y era símbolo del propio sol, ya que era la criatura que podía llegar más cerca de él y llevar la esencia del alimento para el sustento de los dioses. El águila llevaba en sus garras los corazones y la sangre de las víctimas que habían sido sacrificadas para sustentar a los dioses. También era el águila la que llevaba la cosecha de vida, de corazones y la sangre consagrada para alimentar a los dioses. Era muy importante para México, ya que indicó el lugar preciso donde debía fundarse la ciudad y donde construirían el templo de Huitzilopochtli, el sol en el cenit..

El Ángel: El Mensajero

Es entonces un ángel, mensajero, niño y anciano al mismo tiempo, a la vez lleno de fuerza y sabiduría que nos muestra ahora el verdadero alimento. Es éste el mensaje de amor que es toda la figura de María, quien nos trae a Jesús en su vientre, amor completo y total, y viene a entregarlo a todos los seres humanos en un templo, la manifestación de una civilización del amor. Todo esto es una nueva conformación de la absoluta coherencia de todo el mensaje. En el templo es donde se celebra el sacramento central: la Eucaristía. Expresa entonces una verdad enorme y crucial: No son ustedes los destinados a alimentar a los dioses con la sangre y los corazones de las víctimas de la piedra de sacrificios, sino que es mi Hijo Jesucristo. El verdadero Dios por quien se vive, Señor del cielo y de la tierra, Dios de la cercanía y la intimidad, quien se ofrece a sí mismo como alimento, como lo dice el propio Jesucristo: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente». (Juan 6, 52-58). Es el Dios Todopoderoso quien se entrega en sacrificio por amor en la cruz. Así, Santa María de Guadalupe se presenta como la Mujer Eucarística.